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Se arregló la situación familiar, Perú.

Hasta hace un año trabaje en una importante empresa de productos alimenticios del Perú. Por medio de este trabajo pude conocer a una gran persona, abogado, igual que yo, que sería -durante los cinco años de permanencia en la empresa - mi jefe superior. Un hombre maduro de casi 50 años de edad a quien debo muchas enseñanzas profesionales y humanas ya que yo recién comenzaba a desarrollarme profesionalmente. Durante los años de trabajo, surgió entre nosotros un trato especial de amistad, casi paterna, que nos llevó a hacernos cofidencias incluso personales y familiares. Este era un buen hombre de arraigada formación cristiana.

Luego de pasados tres años, empecé a notarlo muy afligido, aunque procuraba disimular muy bien. En un rato de conversación, me contó que tenía serios problemas familiares: con su esposa la relación se hacia insostenible, al extremo de irse ella a vivir - por mutuo acuerdo - con sus padres, quedando él con sus tres hijos. Todo este desenlace, me entristeció mucho, pues yo conocia a la familia completa, incluso a dos de los hijos con mayor cercania. Sólo le prometí que rezaría mucho para que su situación familiar se compusiera de alguna forma.

No dudé en ningún instante en solicitar la intercesión del Dr. Cofiño, del cual tenía su esampa. Sabía que era la persona indicada, pues al ser un padre de familia ejemplar, sabia mucho de estos problemas familiares. Me prometí rezar ininterrumpidamente su estampa hasta que la situación familiar de mi jefe se resolviera. Y así lo hice. Grande fue mi sorpresa y alegría, cuando un buen día - no había transcurrido más de cuarenta días - él mismo me contó que su esposa ya había regresado a casa y que en una conversación con todos los hijos habían solucionado sus diferencias. Estoy muy contento con este favor, que sin duda, se lo atribuyo directamentte a la intercesión del Dr. Ernesto Cofiño, que sabe mucho de la familia.

J.V.C., Perú.