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Una herida que no sanaba

Quiero agradecer al Dr. Cofiño su intercesión ante el Señor en el favor que le pedí:

Después de una caída un poco aparatosa, quedé raspada de codos, rodillas, manos., y, a pesar de las curaciones, parecía que la herida de una rodilla no sanaba y estaba a punto de infectarse. Una noche, que no podía dormir por las molestias, de pronto se me vino a la cabeza pedir al Dr. Cofiño que intercediera ante Dios para que aquello no se infectara y pudiera ya sanar. A los pocos minutos se me quitó el dolor, me quedé dormida y a partir de ése momento empezó el proceso normal de cicatrización, como el resto de los raspones que tenía. Aclaro que me daba pena pedir este favor tan personal; pensaba que si Dios así lo permitía, lo podía ofrecer y no pedir nada; me animé porque me limitaba bastante en mis actividades y ya eran más de 10 días que no parecía que cicatrizaría. Lo puse en manos de Dios, y contenta si no sanaba, ofrecería las molestias que vinieran. Lo escribo porque así se lo prometí y porque estoy muy agradecida a Dios por este pequeño favor que, además, me ayudó a fortalecer mi fe. Tardé un poco en hacerlo y hoy, que estoy pidiendo de nuevo su intercesión para una amiga mía, no podía hacerlo sin antes cumplir mi promesa.


ME, México, 2 de agosto de 2010


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Tres peticiones, tres favores

A lo largo de mucho tiempo, solo encontraba trabajos en los que la gente me trataba mal, sin darme un pago justo un trato digno y respetuoso. Además, para acudir a esos trabajos debía recorrer distancias demasiado largas. Solo la necesidad me hacia conformarme con estas situaciones. Siempre luche por encontrar algo que me permitiera mejorar mi calidad de vida, ya que he tenido un desgaste por muchos años en todos los aspectos: físico, emocional y moral.

También en este ambiente no muy favorable, me había sido imposible encontrar a personas con valores para tratar en una convivencia sana.

Un buen día, un sacerdote me regalo una estampita del Doctor Ernesto Cofiño, al cual no había oído nombrar. Empecé a pedirle tres favores: encontrar un trabajo donde se mediera un buen trato; conseguir una vivienda donde pudiera estar un poco mas cerca del lugar del trabajo; y conocer a una persona con quien pudiera establecer una relación formal.

 

Después de un tiempo me sorprendí, ya que los favores que le había pedido, me los había alcanzado.

El primero fue, justo en la fecha en la que había nacido el Doctor Cofiño, un cinco de junio: obtuve un buen trabajo. Después tuve la oportunidad de adquirir un apartamento a solo escasos quince minutos de mi trabajo. El diecisiete de octubre, fecha en que el Doctor Cofiño falleció, estaba firmando las escrituras. Y el último favor fue conocer a una persona con valores cristianos y morales que era lo que yo había buscado siempre. Estoy muy sorprendida y agradecida a Dios que por intercesión del Doctor Ernesto Cofiño me ha concedido estos tres favores.

L. F. H., México

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La hija que pedimos.

Mi esposa y yo teníamos casi 3 años de casados y a pesar de nuestro deseos el Señor no nos había concedido un hijo. Felizmente un amigo me recomendo que rezara la oración de la estampa del Dr. Cofiño, acudiendo a su intercesión, pues él había sido un gran promotor y defensor de la vida desde el vientre materno, y que en situaciones parecidas a la mía animaba a las personas a invocar la ayuda de Santa Ana, madre de la Virgen y por tanto abuela del Niño Jesús.

Empecé a rezar novenas con la oración de la estampa del Dr. Cofiño y al poco tiempo noté que era un estupendo auxiliar para mi trabajo profesional, que tiene mucho que ver con negociaciones y relaciones interpersonales, y que además me servía muchísimo para mantener la presencia de Dios a lo largo del Día en los diferentes ambientes. Seguí rezando sin cesar, y un día mi esposa me comentó que parecía que ya estábamos esperando un bebé. Convencido de que era un favor que Dios me había concedido a través del Dr. Cofiño seguí rezando, ahora con mayor intensidad pidiendo que el bebé y mi esposa llevarán a feliz término el embarazo y e parto. Hace unos días nació una bebé preciosa. Hemos seguido acudiendo a la intercesión del Dr. Cofiño para todo lo relacionado a nuestra bebé pues, indudablemente sigue siendo un estupendo pediatra y ahora un gran intercesor ante Dios Nuestro Señor.

F.J.G.M., México.

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Me consiguió trabajo.

El presente escrito para informar la gracia que obtuve por la intercesión del Doctor Ernesto Cofiño:

En Mayo de 1998 tenía escaso trabajo y lo comenté con mi familia, al día siguiente de lo anterior mi hija me dio una estampa del Dr. Cofiño y me dijo que me encomendara, así lo hice y al día siguiente, enviando información a empresas para ofrecer servicios, en una empresa que localicé en la prensa, al enviar el fax no obtuve tono, sino que me contestó una persona y antes que pudiera explicar me cuestionó si yo hacia peritajes de obra, a lo que respondí afirmativamente. Luego me dijo: "en una semana una persona le llamará y lo va a contratar". Le pregunte si él era ingeniero y me respondió que no, soy Doctor; le dije "Doctor en ingeniería" y me dijo no, en medicina; yo, extrañado, le comenté qué hace un médico en una compañía de construcción y me dijo, es una historia interesante pero ya posteriormente cuando esté trabajando para nosotros lo sabrá, después solo me dijo "mande usted sus datos básicos y espere a la persona que lo contratará". El ingeniero que me contrató al preguntarle sobre el Doctor con el que me contacté por teléfono me dijo que no conocía ningún Doctor en el negocio, que solamente le habían dejado mis datos y las instrucciones sobre su escritorio, desde entonces por medios diferentes de contratación, no me ha faltado trabajo, gracias a Dios y a la intercesión del Dr. Cofiño.

J. H. G. C.
San Pedro Garza García, México, Agosto 31, 2000

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Se curó de un papiloma.

Tengo 25 años. Cuando tenía 14 años tuve un contagio del virus de papiloma en el talón de uno de mis pies; supongo que me contagié en una alberca (piscina) en Veracruz, pero no estoy del todo segura. Era molesto, pero sanó en un par de meses con un tratamiento muy doloroso.

Desde hace cuatro años tuve otro contagio del mismo virus en la planta del pie izquierdo, mismo que también tuvieron mi papá, mi hermano y mi hermana. Los síntomas eran similares a los que había sentido hacía más de 11 años. Lo que era grave de la enfermedad es que pasaban los tratamientos y no sanaba. He de admitir que no fui del todo diligente con las prescripciones médicas en un principio, pero cuando llegué con el cuarto doctor, yo estaba realmente preocupada y sí seguí las instrucciones. Llevaba tres años con el virus.

Al parecer había sanado, pero a los cuatro meses volví a sentir los mismos síntomas. Estaba desesperada. Por fin me decidí a ver un quinto médico, esta vez con un tratamiento más agresivo. Igualmente no me funcionó. Llevaba casi cuatro años con lo mismo y no mejoraba. Fue entonces cuando una amiga me sugirió que le pidiera al Dr. Cofiño que me hiciera el favor de interceder por la sanación de mi pie.

Por esos días tenía que seguir, cada noche, un tratamiento. Era entonces que le pedía que ya sanase. Los posteriores tratamientos iban mejor, mejor, mejor. Tuve otra cita y me dijeron que aquello iba bien y, a los dos meses, en la siguiente cita con la dermatóloga, estaba completamente sana.

MM
México DF