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Sin ninguna fractura

A sus noventa años, mi mamá gozaba de muy buen ánimo y optimismo, pero padecía osteoporosis. Se fue de paseo con mi hermana y su familia a una cuidad cercana. Desafortunadamente sufrió una caída e inmediatamente la trasladaron a un hospital. Me avisaron telefónicamente y mientras llegaba en mi automóvil a esa ciudad, acudí a la intercesión del Doctor Cofiño, pidiéndole a Dios que no fuera necesario operarla debido a una fractura. Luego de atenderla le hicieron varias radiografías. Los médicos no salían de su asombro; aunque estaba golpeada y muy adolorida, sus huesos no habían sufrido fractura alguna.

Por este y muchos otros favores que Dios me ha concedido a través del Doctor Cofiño, continúo divulgando su devoción entre familiares, amigos y personas que voy conociendo.

A.M. S. de R., Guatemala.