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Le aconsejaron abortar

El pasado mes de enero una amiga y antigua discípula me escribió para pedir oraciones por una amiga suya. Estaba embarazada, esperaba gemelos, y había un problema que requería una intervención arriesgada para intentar resolverlo. El consejo de los médicos era abortar, habían convencido a su marido y estaban a punto de convencerla a ella, que albergaba serias dudas sobre cómo proceder. La futura madre estaba perpleja y conmocionada. Su amiga nos pedía oraciones a muchos de sus contactos.

Le contesté diciéndole que rezaría por este asunto al doctor Cofiño. He podido saber recientemente que decidió someterse a la operación de división de la placenta mediante una tecnología laser, que resultó satisfactoria. Su mayor alegría fue encontrarse después de vuelta a París, la ciudad donde reside, con su marido esperando en el andén, con un ramo de rosas, feliz con la noticia de que tenía dos hijas en camino. Según ella, el mayor milagro fue este cambio de quien hasta hacía poco la había animado en sentido contrario. El embarazo se desarrolla tan bien como cabe desear. Agradezco este favor recibido por la intercesión del siervo de Dios doctor Ernesto Cofiño. Atentamente,

PPL

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Encontró la persona.

Correspondiendo a la indicación y ruego que efectúan en la estampa del Dr. Ernesto Cofiño, me complace comunicarles la gracia obtenida por el Siervo de Dios. Durante mucho tiempo busqué, para mi gabinete profesional, una persona competente para asumir la Dirección Comercial, no encontrándola en mucho tiempo. Inicié “la novena” y en muy breve lapso de tiempo hemos seleccionado una persona, que resulta de nuestra plena satisfacción, completamente convencido que es obra de nuestro amigo.

F.C., Barcelona, España.
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Le dieron el trabajo.

Leyendo un libro, sobre los comienzos del Opus Dei en Centroamérica, tuve la oportunidad de conocer la figura del Siervo de Dios Ernesto Cofiño; muerto en olor a santidad; al irme a confesar a San Idelfonso, me encontré gratamente con una estampa del Siervo de Dios, para la devoción privada. Por esos días estaba preocupada por un familiar mío, que estaba a punto de terminar su especialidad en el Hospital, y se encontraba en el paro, pues ya había solicitado, en un centro, una plaza y se la habían negado diciendo que ya estaba cubierta. Entonces pensé pedirle al Doctor Cofiño, trabajo para su colega; y gratamente a los pocos dias de empezar a rezar la estampa, lo llamaron del mismo Hospital, donde no lo habían admitido, haciéndole un contrato favorable e incluso con posibilidades de quedarse en la plaza en propiedad. Doy las gracias al Siervo de Dios y escribo para que se publique el favor.

M.G., Granada, España.

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Pude seguir en mi trabajo.

Trabajo a comisión vendiendo programas informáticos.
A primeros de diciembre de este año la empresa para la que trabajo y yo llegamos a una situación de falta de entendimiento que tuvo su culmen en un e-mail en el que me decían que no pensaban pagarme nada más de lo que reclamaba como pendiente y que además, habían decidido prescindir de mis servicios para el futuro.
Estuve a punto de resignarme y dejar esa opción profesional que me permite cierta flexibilidad de horarios y unos ingresos razonables. Saqué el billete de avión, les comuniqué el día de mi llegada y, sin saber si me recibirían, fui a ver a los responsables de la negociación.
Antes de salir de mi casa, por casualidad, me fijé en la estampa para la devoción privada al Dr. Cofiño, la leí por primera vez y le pedí por los resultados del viaje, que se presentaban con unas expectativas inciertas.
A lo largo del viaje preparé la reunión con bastantes argumentos pero con la duda de si me darían opción de manifestarlos.
Me recibieron y, después de más de dos horas de reunión pudimos acordar la cifra que yo reclamaba y concretar el plan de trabajo para el futuro, logrando poner por escrito esas condiciones.
Agradezco al Dr. Cofiño su intercesión en los resultados de este viaje.

J M M
Málaga, España, Diciembre de 2005